NANAS DE PITONISA by Patricia Collazo

Imagen tomada de Pinterest

Dos días de travesía, aseguro, más por pena que por miedo. Huele a vómito. Las fiebres lo omnubilan.  Ya no es el capitán que me arrastró a su barco confiando en mis dotes de vidente para hallar el mismísimo Dorado.

Aquí estamos: en plena selva, comidos por los mosquitos.  No puedo explicarle que yo de ver el futuro, nada. Que si adiviné su pasado es porque he servido a su acomodada familia durante años. Aunque él, lanzado a la aventura desde joven, no me recuerde. No reconozca mis manos temblorosas, mi voz de nanas, ni mi llanto de despedida sobre su piel.

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