Cacela Velha by Elena Marqués

Cruzamos en un bote

la desembocadura,

temprana como un grito.

Apenas un minuto de trayecto

y atrás quedan las garzas, las cigüeñas,

el rastro apresurado del cangrejo

campeando el reflujo.

Los pescadores hunden sus cinturas

en la lama que huele a podredumbre.

Apenas un minuto

entre desconocidos,

sobre la superficie de la espuma,

sorteando el azar.

La lengua del barquero nos recuerda

que somos extranjeros

en un sueño de agua.

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