LAS CARAS DE LA SAL by Margarita Campos Sanchez

Fragmento del prólogo del libro Las Caras de la Sal escrito por Juanmaría G. Campal.

El amor es amistad en llamas y que me llevó a escribir en ambivalente día pleno de amistad en llamas y de desamor y amistad pleno, los siguiente renglones cortos que, hoy y aquí dedico a la autora:

                  Lo sé:
es imposible escribir, sangrar
  una roja rosa sin espinas.
  Espina soy en tallo sin flor.
      
                 Pero
Cómo escribirá un renglón
  corto que a lirio blanco huela
y embriague el día de certezas;
  cómo una cala que contenga
  todo el oro de lo bien sentido
  y por atávico miedo no dicho.
  Cómo va una orquídea salvaje
  que todo secreto desvele,
Cómo la flor del temblón álamo
que todos los miedos destierre.

Cómo quisiera saber escribirlas.
               ¡Tanto!
como que estos renglones evocasen
al rojo clavel que la amistad celebra.

 

Renglones cortos que no sé si hoy, saboreadas Las Caras de la Sal de Margarita, han perdido todo su sentido o, por el contrario, lo han visto exponencialmente multiplicado, pues si uno agudiza los sentidos, aun las gotas de agrura que salpican algunos de sus poemas, más encuentra a los largo de toda la lectura la sutil presencia del bálsamo de la amistad. Bálsamo que hace a este aprendiz de escribidor recordar y reencontrar en Las caras de la Sal el valor catártico de la escritura y cómo a su través vamos, como teniendo presente a Fiedrich Nietzsche destilando y depurando la agrura hasta hacerla bálsamo, como que de manera inconsciente la autora hubiese tenido presente en el momento de la escritura y este lector en su lectura su enseñanza de que los pensamientos son las sombras de nuestros sentimientos; siempre más oscuros, más vacíos y más simples.

Y de ahí que haya elegido como título de este proemio el verso del sexto poema del libro «como si fuera un paño de limpiar sombras» pues, a la par del propio e intrínseco sentido que manifiesta en el poema, proclama porqué esencia de todo su poemario y lo hace tan valiente y humano.

Y qué decir del envés que cierra, esperanza el libro bajo el subtítulo de, así como no quiere la cosa, Y cinco más, Pues que en verdad ese cierre del libro canta la amistosa asunción que mediante su escritura ha hecho la autora de Las Caras de la Sal.

Quién fuera barco de papel que recogiese los siguientes poemas de Margarita Campos Sanchez para saber del propio acierto.

Mas alma y vida mandan hasta en Las Caras de la Sal.

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