Envueltos (contema 54, segunda serie) By Félix Molina

el

MasticadoresMéxico Editor: Edgardo Villarreal

Cuando salimos todo estaba envuelto. La enumeración no es caótica; solo es una cronología de nuestro paseo. Las farolas, en medio del ocultamiento masivo, estaban forradas de una estraza anudada con precinto en sus delgadeces y con el lazo de una soga en las lámparas, que se esforzaban por arrojarnos la luz. El suelo que pisábamos se había cubierto, hasta el horizonte que nosotros podíamos divisar, con cinta de carrocero, de un amarillo insulso que iba recogiendo nuestras huellas. Los vehículos salpicaban la calle como montones, estorbando el paso con su paquetería agresiva y monótona.

Si mirabas hacia arriba, junto a la fosforescencia de la luna naciente, se advertían balcones a uno y otro lado, dejando caer los restos de maroma –como nuevas enredaderas– que ataban el papel grueso y curtidamente marrón a las rejas, a las ventanas, a los batientes, sin tregua. Las plantitas se adivinaban, escuálidas y aletargadas…

Ver la entrada original 168 palabras más

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s