VERDE by Rosa Liñares

Imagen tomada de Pinterest

Relato publicado originalmente en el blog de la autora La llave de las palabras https://lallavedelaspalabras.wordpress.com/2019/03/29/verde/#more-975

Esta mañana he bajado a la ciudad más temprano; una hora antes de lo habitual (digo “he bajado a la ciudad” porque vivo en las afueras… no os vayáis a pensar que vivo en las montañas en plan Heidi).

Aprovechando que amanece bastante pronto y que estaba una preciosa y luminosa mañana primaveral, me fui a dar un paseo a uno de los pulmones de mi ciudad. Un parque de los de toda la vida, que rezuma recuerdos de mi infancia. Está a un kilómetro de distancia de mi trabajo y no voy tan a menudo como quisiera. Desde el otoño no iba. Y por aquel entonces estaba precioso, con ese contraste de hojas marrones, verdes, ocres, amarillas… Pero en invierno no lo pisé.

Hojas otoño

Sentir el canto de los pájaros a primera hora de la mañana es una maravilla. Casi un privilegio. Ese sonido te levanta el ánimo. Tras cruzar la verja que cierra el parque parece que entras en otro mundo. Los sonidos de la ciudad se apagan (o, al menos, se minimizan).

Flores

Me dirigí al parque con paso apurado, deseando disfrutarlo, y al atravesar la puerta de entrada aminoré la marcha. Respiré hondo y cerré los ojos, intentando captar el olor de la naturaleza. Entre los árboles me siento en paz. Pero a medida que iba avanzando por el camino empedrado, empecé a entristecer. Todo a mi alrededor parecía algo decadente. Donde se suponía que tendría que abundar el color verde y las flores saludando a la primavera, había mucha tierra seca.

Los árboles se me antojaron personajes de un cuento, con sus caras largas y los ojos llenos de tristeza. No lucía el verdor en su esplendor y el aire que entraba en mis pulmones no parecía tan limpio y fresco. Era seco. Salvo algunos tramos en los que pude percibir algún aroma, la mayor parte del paseo fue, en cierto modo, desconcertante. No sentía alegría. Incluso los bancos y mesas de madera parecían pedir ayuda, abatidos.

árboles viejos

Fue una sensación extraña. Lo que debería ser un maravilloso paseo en plena naturaleza una bonita mañana de primavera, fue una bofetada  en mi conciencia de ser humano. Nos estamos cargando el planeta…

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