BERNÁLDEZ by Antonio Toribios

Ilustración del artista: Aristarkh Vasílievich Lentulov

El disco del sol se elevaba sobre los tejados y Bernáldez, el aspirante, peroraba sobre el dios Apolo y no sé que zarandajas de su rubicunda cabellera. En las guardias coincidíamos con él Matías, el morenito Mati, Efrén, el eunuco, y yo mismo, con independencia de que le tocara el turno a Clara, cuya frondosa cabellera roja nos trastornaba hasta idiotizarnos. Al final, el disco de Bernáldez emergía de entre las casas con la presteza de uno del tiro al plato, y todos nos enfundábamos los abrigos y salíamos presurosos, anhelando el lecho conyugal aún caliente. Incluso Clara, cubría sus cabellos y corría a su nido de amor. Solo Bernáldez quedaba por allí, sin prisa. Solía decir que su aspiración era la plenitud o la nada. Y acabó en la plenitud, o en la nada, según se mire. Abandonó eso sí lo procesal y ganó algunos juegos florales.

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